“El ser humano se quita la ropa constantemente. Y, a veces, también desnuda su alma en distintas formas. Lo hace en cada espacio que transita con palabras, silencios, acciones, incluso con las personas con quienes comparte. Artistas y personas que asisten a consultas esotéricas, psicólogos o confesionarios buscan no sólo ser escuchados, sino también atendidos en sus inquietudes. Pero, al final, esa persona que se desnuda lo que pretende –aún sin saberlo– es encontrarse con lo que queda de ella una vez que se deslastra de sus máscaras.
María Irene Bracamonte comienza a bailar sobre el linóleo con los brazos alzados por encima de la cabeza y sus pies, calzados con Converse, están puestos en relevé. Pareciera difícil mantener el equilibrio, pero a ella la mueve algo más allá de la Ley de Gravedad. Es una joven delgada, de cabello lacio que le bordea la cintura. Está vestida con shorts caqui, que dejan ver sus piernas torneadas, y una camiseta gris. Realiza movimientos eclécticos, se perturba, camina, vuelve a bailar. La música instrumental interviene, más que el espacio, sus movimientos. Es una melodía que inspira paz y permite que, en los silencios, el cuerpo respire y piense cuál es el siguiente paso y qué mensaje quiere transmitir con él. (más…)